La última secuela de la saga Lost in Blue llega a nuestras portátiles, en un título mucho más asequible que los anteriores, aunque sin abandonar sus esquemas.
De hecho, el control de nuestros personajes puede realizarse en su mayoría mediante el
stylus, aunque acaba siendo más cómodo manejarnos por el mapa mediante la cruceta de control y los botones, y sólo utilizar el lápiz táctil para entrar en determinados minijuegos, o para desarrollar estos últimos con éxito. Por otra parte, el
stylus será en esta ocasión protagonista del modo multijugador del título, en el que podremos disfrutar de una serie de competiciones para cuatro jugadores basadas en los diferentes minijuegos de la aventura, con una interesante opción de descarga de datos que permitirá jugar a varios jugadores mediante una única tarjeta de juego.
Apartado técnico.
Lamentablemente, a nivel gráfico y sonoro esta nueva entrega de la saga Lost in Blue no tiene nada nuevo que aportar. Los gráficos, en general, son calcos casi exactos de entregas anteriores, con personajes de pequeño tamaño y escenarios en tres dimensiones representando, eso sí, muy notablemente las diferentes zonas de la isla. Se echa de menos algún que otro movimiento de cámara durante la acción del juego, lo que hubiera incrementado las posibilidades jugables del título, además de hacerlo un poco más agradable a la vista (la vista es cenital durante casi todo el juego, excepto en los momentos en los que entremos en los diversos minijuegos del título).

La música es, por otro lado, casi idéntica a la del resto de la saga. Ciertamente, no está mal un poco de identificación estilística que de un cierto aire de similitud a los diversos títulos de una misma serie, pero de eso a copiar casi al dedillo la misma banda sonora hay un largo trecho. Por otra parte, los personajes contarán con una serie de expresiones digitalizadas, como viene siendo costumbre en la saga, que expresarán algunos de sus estados de ánimo o pensamientos. Y contaremos, asimismo, con un repertorio interesante de efectos de sonido, según las diferentes actividades que realicemos durante el juego.
Donde sí notaremos la diferencia es en el nivel jugable. La experiencia de juego es mucho más gratificante y atractiva que en las entregas previas de la serie, y ello es seguramente debido al descenso considerable de la dificultad del juego. Si bien Konami ha optado por no cambiar prácticamente nada del resto del juego frente a las entregas previas de la serie, en este caso sí que ha acertado de pleno: lo que más se le achacaba a la saga era su enorme dificultad, y éste ha sido un defecto que los desarrolladores han sabido paliar para la ocasión.

Conclusiones.
Lost in Blue 3 nos ofrece exactamente lo mismo que sus predecesores: una aventura larga e interesante en una isla desierta, en la que deberemos de sobrevivir como podamos en compañía de una pareja de jóvenes aventureros. Pero en esta ocasión ha hecho de la experiencia de juego algo mucho más agradable y asequible para el gran público, lo que es muy de agradecer. Si ya disponemos de otros títulos de la saga, quizás no sea buena idea hacernos con el presente, pero lo que sí está claro es que esta tercera entrega es la mejor para adentrarnos en el universo de Lost in Blue y no morir en el intento.