Kirby vive una nueva aventura, mucho más tradicional, en Nintendo DS.
Eso sí, el diseño de los enemigos (sobre todo jefes finales y medios) es muy destacable, habiéndose impregnado por completo de la línea de dibujos clásicos de la saga. Su cándido aspecto se traduce en mecánicas de ataque también muy fáciles, siguiendo la línea general del título. Suponemos que, claro, la gran facilidad general del juego lo hará muy accesible para los más pequeños del hogar, pero también le resta interés para los más aficionados al no contar con opciones de dificultad, algo que le hubiese sentado estupendamente.
Un buen incentivo es el modo galería, que nos permite deleitarnos con los coleccionables que hemos ido recopilando a lo largo del modo historia, y, también, la recopilación de minijuegos incluidos, centrados en el uso de la pantalla táctil. La verdad es que resultan no demasiado inspirados en líneas generales, pero la posibilidad de disfrutarlos en modo multijugador (hasta cuatro personas) es un añadido interesante. Por un lado, es de agradecer que no se reciclen –una vez más- los minijuegos de Super Mario 64 DS, pero por otro lado estos no resultan tan frescos, aunque sí concuerdan con el espíritu del título de manera bastante razonable. No es que no sean divertidos, al contrario. Resultan dinámicos, divertidos, pero no siempre tan adictivos como los de otros títulos, de manera que pueden ser un incentivo durante unas partidas, pero poco más en realidad. A poco que exploremos el juego, además, podremos acceder a un minijuego desbloqueable que es, en esencia, un enfrentamiento contra los jefes finales en modo supervivencia.

A nivel gráfico,
Kirby Mouse Attack ofrece una apuesta de estilo bidimensional clasicista, con gráficos brillantes, llenos de color, y muy bien definidos que nos llevan a la época dorada de los gráficos 2D. Kirby , en su simplez absoluta como diseño de personaje, deja que destaquen los entornos, preciosistas, y los enemigos, con toda la gama de tonos pastel y cuidadas animaciones en todos los casos. La estética de la saga está completamente definida, y es éste un claro exponente de lo que HAL ha establecido (en este caso junto con Flagship), por lo que quienes sientan aversión por el tono desenfadado, los colores alegres y la búsqueda de la belleza en los diseños minimalistas, mejor que no se acerquen a este título.
Los escenarios, decíamos, son lo más destacable del juego, con sus ambientaciones prototípicas y absolutamente definidas (un bosque, un mundo de fuego, uno de hielo, el mundo celeste...) a través de los cinco mundos que componen la estructura de fases del juego. Son algo genéricos, sí, pero realizados con buen gusto.
La música presenta una combinación de temas clásicos y nuevos de gran factura técnica y artística, haciendo de éste uno de los aspectos más destacables del juego, ayudando a crear una cierta atmósfera "16 bits" que se complementa con el apartado visual. Los efectos de sonido son algo más limitados y repetitivos, pero no hacen palidecer el buen trabajo llevado a cabo con las composiciones musicales.

Conclusiones
La sencillez y facilidad del juego, algo extremas en ocasiones, son sus principales puntos negativos, eso es innegable. Pero el conjunto de factores positivos acaba pesando más, con un diseño de niveles acertado, muy jugable, y un tono general lleno de la personalidad esperable de un personaje como Kirby.
Mouse Attack resulta rejugable, accesible y desenfadado, como los buenos plataformas de antaño, y su apuesta por un planteamiento más clásico (en línea con
Yoshi’s Island DS) lo convierte en un título atractivo para quienes busquen una apuesta sólida y firme dentro del género, alejada de las apuestas jugables que se han llevado a cabo en otros títulos del género dentro del catálogo de la portátil de Nintendo.