Harry Potter vuelve a Nintendo DS en un título que no es tan mágico ni encantador como cabría esperar…
En cambio, a nuestros compañeros, quienes nos seguirán en la mayor parte del juego a todas partes, no podremos atravesarlos, y el hecho de que su inteligencia artificial sea prácticamente nula, tanto que no les dé ni para apartarse cuanto los tengamos interceptando nuestros pasos, hará que sean más un estorbo que una ayuda o un elemento necesario para el transcurso de la historia.
El sistema de cámaras del juego hace que Hogwarts nos parezca un sitio bello en su infinitud y majestuosidad, pero no ayuda para nada en el movimiento de los personajes. En ocasiones, tendremos demasiados cambios de cámara en espacios relativamente pequeños, y eso nos desorientará considerablemente, sobretodo si tenemos en cuenta que la dirección en la que nos movamos depende de la cámara. En más de una ocasión iremos de una cámara a otra regresando sobre nuestros pasos sin pretenderlo, ya que la dirección de la cruceta de movimiento no es independiente del ángulo de la cámara.
El juego nos llevará constantemente desde la sala principal de los alumnos de Hogwarts hasta cualquiera de los rincones del colegio. Así, recorreremos durante largos e interminables minutos el mismo, sin posibilidad la mayor parte de las veces de encontrar un atajo (en otras sí, pero una vez ya hayamos completado el objetivo, con lo que el atajo no nos sirve para nada), y sin encontrar nada ni nadie por el camino con el que poder interactuar. Una vez hayamos llegado a nuestro objetivo, alumnos o profesores nos plantearán una misión que consistirá en un minijuego de veinte o treinta segundos, a lo sumo. Y de nuevo, vuelta a lo mismo. Y en ningún momento los objetivos son cercanos entre sí, o cercanos al lugar en que nos encontramos. Sinceramente, creemos que tanta caminata es innecesaria.

Durante estas largas caminatas, en la esquina inferior izquierda de nuestra pantalla táctil veremos una mano que señalará el camino a seguir en todo momento. Pero no nos dirá en qué dirección está el objetivo, sino la dirección inmediata que debemos seguir, con lo que en ocasiones daremos vueltas y más vueltas intentando encontrar el punto exacto en el que deberemos girar para seguir nuestro camino, mientras la mano de marras va girando como una loca indicándonos una dirección diferente en cada momento. Además, es un modelo en tres dimensiones de un guante de color blanco que nos hace dudar, en ocasiones, si apunta hacia nuestro frente o hacia el lado opuesto. En resumen, resulta un juego de difícil manejo, y para llegar a uno de los minijuegos en ocasiones hemos de estar demasiado tiempo andando de un lado para otro.
Afortunadamente, los minijuegos son variados y divertidos, el mejor aspecto sin duda de todo el juego. Como ya hemos dicho, una vez hayamos alcanzado un objetivo, alumnos o profesores nos ofrecerán un reto que deberemos superar, en la mayor parte de las ocasiones, mediante un hechizo. Estos los realizaremos mediante el stylus, primero dibujando la forma correspondiente al mismo y después pulsando sobre diferentes puntos flotantes en la pantalla. Esto parece, a primera vista, soso y sin sentido, pero el hecho es que funciona a la perfección y resulta divertido. Además, el reconocimiento de las formas que dibujamos con el stylus es perfecto, con lo que no nos encontraremos con que hayamos de repetir una y otra vez la forma del hechizo a causa de que no es exactamente igual al modelo dado.
Por otro lado, tenemos otros minijuegos, como cazar ranas de chocolate, el ajedrez de los magos o el juego de las Gobstones, una especie de petanca con agujero en medio para dificultar el asunto, que, en conjunto, harán el título un poco más interesante. Podremos jugar a todos los minijuegos (una vez desbloqueados en las diferentes misiones) en el tablón de anuncios del inicio de cada misión, con hasta seis niveles de dificultad por juego. Desgraciadamente, el reto que plantean los diferentes minijuegos no es tal, y en pocos intentos habremos superado todos los niveles con la máxima puntuación.