| Gráficos: | 7 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 7 | |
| Diversión: | 6 |
| Total: | 6.5 |
| Nintendo DS > Análisis > Goldeneye: Agente Corrupto | Página 1 de 2 Siguiente |
La demo de Metroid Prime: Hunters que, en el lanzamiento en EEUU y en Europa, se regalaba con la compra de la consola sirvió para dejar claro desde el principio que DS iba a ser una máquina con grandes posibilidades en el género de los shooters en primera persona. En primer lugar porque su hardware es capaz de mostrar entornos gráficos en unas dignas 3D, lo suficientemente definidas para dejar atrás los amasijos de píxeles de GBA. Y en segundo lugar, porque el control con la pantalla táctil es lo más similar que podemos encontrar a un control ratón + teclado, y supone un considerable avance respecto a los pads digitales y/o analógicos habituales en el mundo consolero.

Ahora, casi cuatro meses después del lanzamiento europeo de la portátil de Nintendo, nos llega de la mano de Electronic Arts el primer FPS para la máquina: Goldeneye: Agente Corrupto. Esta versión de DS comparte argumento y algunos detalles jugables con la no muy agraciada versión para consolas de sobremesa que apareció hace algunos meses. Pero lo que en las consolas mayores era un shooter del montón ha sido reconvertido en un FPS portátil bastante convincente, que pone a prueba el control mediante la pantalla táctil de DS y sale airoso del reto.
En GoldenEye: Agente Corrupto no asumiremos el papel de 007, como viene siendo habitual en los juegos basados en el universo Bond, sino el de un ex-agente que ha sido expulsado del servicio de inteligencia británico, el MI6, y que ha perdido un ojo en un enfrentamiento con el Dr. No. Otro de los villanos de la saga, Goldfinger, que está en plena guerra criminal con el Dr. No, nos ofrece unirnos a él para combatir juntos a nuestro enemigo común. A cambio de nuestra colaboración, se nos implantará el ojo biónico que da título al juego (Goldeneye) y que nos otorga ciertos poderes especiales.
Esta es la historia que sirve de punto de partida al modo para un jugador. El argumento, poco interesante y narrado pobremente (y en inglés, por cierto, ya que el juego no ha sido traducido) se irá desarrollando a lo largo de los 6 niveles de los que consta el modo Campaña. Os llevará entre 6 y 8 horas terminaros este modo de juego en nivel de dificultad normal. Afortunadamente, como todo shooter basado principalmente en la acción (y no esperéis mayores sofisticaciones aquí: ni exploración de escenarios, ni resolución de puzzles ni nada por el estilo), es razonablemente rejugable, y tenemos dos niveles de dificultad por encima del normal para darle un poco de emoción a nuestras nuevas partidas.

El desarrollo jugable no aporta ninguna novedad destacable: este nuevo GoldenEye es un FPS muy básico y primario, con un recorrido extremadamente lineal de los niveles, y en el que nos limitaremos a avanzar y disparar. El uso de las dos armas simultáneas, una por mano, y los poderes especiales que nos otorga nuestro ojo biónico (ver a través de los muros, manipular armas o interruptores a distancia, etc...) son los únicos toques distintivos del juego. La falta de retos y de variedad en el diseño de los niveles hace que el juego pueda volverse ligeramente monótono a medida que avanzamos. Pero, a pesar de todo, la fórmula de shooter convencional de pura acción por la que se ha optado funciona razonablemente bien. Y lo hace, en buena medida, gracias a la buena respuesta del control mediante la pantalla táctil.
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