Goku y amigos luchan a golpe de cartas en este nuevo videojuego.
Por último, podremos acceder llegado el momento adecuado a una galería en la que ver las cartas que hemos usado, junto a sus estadísticas. No deja de ser extraño tener esta opción y no poder configurar el mazo, lo que deja claro que es una decisión basada completamente en la concepción jugable de los creadores del título, que no acaba de convencernos del todo.
A nivel gráfico, estamos ante un juego demasiado sencillote. Los gráficos en los tableros son simplones, demasiado básicos y esquemáticos, pero se complementan con unas ilustraciones de los personajes bastante grandes, aunque escasas en animación, demasiado estáticas y sosas. El resultado general es soso y torpe, sobre todo porque hay una patente falta de cuadros de animación en los tableros, de manera que no acaba de conformar un aspecto lo suficientemente contundente, aunque tiene ciertos destellos de calidad aquí y allá.

La música, por su parte, intenta hacer buenas composiciones de estilo algo rockero, con guitarra eléctrica, pero son definitivamente machacones y repetitivas, aunque suponemos que si estamos lo suficientemente atrapados por la acción las melodías no importarán demasiado. Desde luego, no es la banda sonora de la serie, y las composiciones no nos parece tampoco que aprovechen el poder técnico de la portátil. Los efectos de sonido, por su parte, suenan poco contundentes, aunque cumplen con su función.
Conclusiones
Lo más destacable de
Dragon Ball Z: Goku Densetsu es que pretende hacer algo fresco con la saga y que, definitivamente, es algo que no nos había llegado a los occidentales hasta ahora. Además, como juego de cartas, se distancia bastante de otros juegos del género, y no es un clon más de Yu-Gi-Oh!, aunque desde luego se aleja –y mucho- de lo que pueden a llegar otros representantes, como el juego de GameCube Baten Kaitos. Pero es que la intencionalidad de este título es radicalmente diferente, y hay que entenderlo.
Si aceptamos que su apuesta es la sencillez máxima, llegar a los pequeños, y no plantear problemas con una jugabilidad compleja, está claro que el título cumple, con nota incluso. Pero, ¿era realmente necesario llegar hasta estos extremos de sencillez? Cosas como no poder crear y configurar nuestro propio mazo a voluntad resta mucha estrategia (en concreto, toda), hace que todo dependa demasiado de la suerte, hasta tal punto que, en realidad, la sencillez puede ser excesiva y jugar definitivamente en su contra.

Por tanto, en realidad todo depende de, claro, cuánto nos gusta la serie en la que se basa, y si estamos dispuestos a aceptar los sacrificios en profundidad jugable a cambio de su accesibilidad. Si no somos aficionados al género, este título es una buena oportunidad para introducirnos en él; pero si lo somos, es mejor buscar otras opciones o corremos el riesgo de aburrirnos demasiado pronto.