Konami apuesta por la calidad, pero no por la novedad, en esta nueva aventura de Castlevania para la portátil de Nintendo,
Todos estos objetos influirán en nuestros puntos de ataque, defensa, inteligencia, etc. Para acceder a todos los objetos del juego, tenemos que tener en cuenta que los enemigos pueden dejar caer cuando son eliminados hasta dos objetos, a los que se añaden los que están dispersos por el mapa, los que nos ofrece Eric al completar sus misiones o los que podemos conseguir en la tienda del monje que nos encontramos al principio de la aventura, Vincent.

Las dos pantallas nos facilitan mucho el desarrollo de la acción, como ya pasaba en Dawn of Sorrow: mientras en la pantalla inferior vemos la acción del juego (se ha eliminado la utilización de los sellos mágicos de Dawn of Sorrow, relegando el papel de la pantalla táctil a únicamente poder guiar a nuestro compañero a una determinada zona de la pantalla, función poco práctica que no será de gran ayuda) mientras en la pantalla superior podemos alternar (con el botón Select de nuestra consola) entre el mapa de la zona en la que estamos; y por otro lado, las características de nuestros dos personajes y las de los enemigos a los que nos enfrentamos.
Los escenarios del juego son variopintos, ya que el sistema de conexión del castillo con los parajes a los que accedemos en cada uno de los cuadros de Brauner da juego a una gran cantidad de paisajes, no sólo el del ya archiconocido castillo medieval. Así, podremos viajar a escenas de la Inglaterra Victoriana, del antiguo Egipto, de bosques mágicos poblados de brujas, casas encantadas y criaturas extrañas, y (para mí, el más original de todos los escenarios) un grotesco y bizarro paisaje inspirado en el ambiente circense y de feria.
El diseño de los escenarios no es nada del otro mundo: son bastante lineales y el acceso a las diferentes zonas o a los objetos que encontramos esparcidos por ellos es bastante sencillo, al contrario de otras entregas de la serie en las cuales el mismo diseño de los mapas ya era todo un reto. Por otra parte, encontraremos gran variedad de enemigos a los que enfrentarnos, muchos de ellos diferentes a los de anteriores entregas (otros no) y diferentes también entre cuadro y cuadro.
Cuando jugamos al juego, nos encontramos con la posibilidad de acabarlo sin haber completado todos los mapas, con lo que nos perdemos aproximadamente una tercera parte de la acción real. Por otro lado, si decidimos completar el cien por cien de los mapas, nos encontramos que al final del juego existen varios cuadros más a los que podemos acceder, cuatro de los cuales son versiones dificultadas de los paisajes de los anteriores cuadros, con otros diseños (muy similares a los anteriores, por cierto) y otros enemigos. Además, una vez completados todos los mapas y acabado el juego, encontramos varios personajes desbloqueados con modos de juego muy diferentes al original, cosa que es de agradecer ya que aún alarga más la aventura y el disfrute de la misma. Podéis consultar cómo conseguir estos extras en la sección de
trucos del juego.
Encontramos también un modo de juego alternativo a la aventura (Boss Rush Mode), en el cual nos enfrentamos a varias series de estancias con enemigos diversos, intercalando varios jefes finales provenientes de otras aventuras de la serie Castlevania. Este modo de juego lo podemos realizar tanto solos como con la ayuda de otra persona, ya que la opción multijugador que nos ofrece Portrait of Ruin es precisamente la de completar dicho modo con una consola controlando un personaje y otra controlando a su compañero. Ciertamente, las posibilidades del juego multijugador que ofrecía el hecho de jugar con dos personajes conjuntamente podrían haberse aprovechado mucho mejor, pues completar el juego en un modo cooperativo donde cada uno controlara un personaje hubiera sido una buena apuesta. Por otra parte, podemos acceder a un modo en el que podremos intercambiar, comprar y vender objetos con otros jugadores gracias a la conexión online entre dos o más consolas, lo que nos puede ayudar a completar el cien por cien de los objetos y armas del inventario.
Por lo que respecta a los aspectos técnicos del juego, a Castlevania: Portrait of Ruin no le falta de nada. Una jugabilidad notable, con gráficos excelentes en los que el tamaño de los personajes protagonistas no impide que éstos tengan una gran variedad de movimientos y expresiones, y por otro lado ayuda a contrastar con el tamaño realmente asombroso de algunos de los personajes enemigos, a los que muchas veces vales la pena ver atacar por la calidad de sus animaciones. Cabe destacar también los fondos de los escenarios, los cuales consiguen con un desplazamiento múltiple de las diferentes texturas una sensación muy conseguida de perspectiva y profundidad.
La música del juego es de gran calidad, y acompaña perfectamente a la acción creando ambientes realmente terroríficos en algunas ocasiones, y grotescos y con cierta dosis de humor bizarro, en otras. Las voces del juego son también dignas de elogio, tanto las de los dos personajes protagonistas como las de los que nos ayudan o las de algunos de los enemigos del juego.

En resumen, Castlevania: Portrait of Ruin es un gran juego, tanto para los amantes de la serie Castlevania como para los que no. No es un alarde de originalidad, es cierto, pero la calidad del juego en sí está por encima de los avances técnicos que podrían haber sido y no fueron. Otro título excelente, sin más pretensiones que las de seguir a pie de cañón con una de las series más añejas en la historia del videojuego: no es para menos, dado que esta entrega surge en el vigésimo aniversario de la serie. Y por muchos años…