| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 9 | |
| Diversión: | 9 |
| Total: | 8 |
| Nintendo DS > Análisis > Arkanoid DS | Página 1 de 3 Siguiente |
Cuando Atari creó en la década de los años 70 el juego Breakout para recreativas, abrió la puerta a que se desarrollaran después varios títulos basados en él, siendo el más popular el juego de 1986 Arkanoid de la japonesa Taito que acabó siendo, cuando menos, tan popular como el título original.
Ahora Taito ha recuperado dos de sus clásicos: Space Invaders y éste que nos ocupa, pero no de la forma tradicional de hacer un recopilatorio y listos, sino reavivando la llama de unos títulos que son incombustibles y capaces de resistir, está más que comprobado, el paso del tiempo.

Para reactivar la vida comercial de Arkanoid se ha optado por seguir una doble vertiente que se divide, por tanto, en novedades insustanciales y las importantes. Las insustanciales se acaban pronto: Taito ha planteado un mínimo de historia para justificar el desarrollo del juego. No es que sea imprescindible (que lo es) o insustancial (que lo es), es que como en todo buen arcade lo que va a suceder es que simplemente no nos va a importar. Se entiende que se haya hecho un esfuerzo en este sentido, pero sea como fuere justificar una barra (léase nave espacial) que movemos de izquierda a derecha y sobre la que rebota una pelota (bola de energía) que rompe bloques que cuelgan en el espacio pues tampoco tiene mucha ciencia. Y sobre todo que no nos importa lo que se pueda aportar al respecto: aunque no nos parezca mal, es insustancial y prescindible, pese a que aporta alguna escena animada aquí y allá.
Lo que sí vale la pena es todo lo que se ha añadido para aportar frescura al desarrollo de este título, con algunas variaciones destacadas que la inyectan elementos novedosos que sirven para captar la atención de jugadores veteranos y, también, hacerlo más atractivo a jugadores más jóvenes en el mundillo. Por supuesto, el cambio más destacado es el sistema de control, que nos permite escoger entre táctil y tradicional. La verdad es que nos sentimos más cómodos manteniendo la línea tradicional y jugar con la cruceta digital, pero el control táctil se desvela como ágil y preciso y en realidad quizás sea más aconsejable para obtener resultados más satisfactorios durante el desarrollo de nuestras partidas. Lo que está claro es que ambas opciones son sencillas, directas y funcionan más que bien, por lo que al final consideramos que lo que va a pesar más es nuestra propia filia con una u otra variedad o bien con la tradición de la saga.

No debemos olvidar los cambios en el terreno jugable referentes a modos y modificadores de las partidas. Y es que aunque el título es tan sencillo como desviar la bola de energía moviendo la barra que controlamos (llamada VAUS) moviéndola lateralmente para eliminar todos los bloques de la pantalla superior, la cosa puede complicarse. Lo normal será tener al principio unas barreras por debajo de nuestra VAUS que son un salvavidas limitado que hacen que la bola de energía no se pierda en el abismo, pero tras un par de impactos estaremos solos ante el peligro. Por supuesto, si fracasamos al interceptar la trayectoria de la bola para que rebote y suba para romper los bloques, perderemos la partida.
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