La empresa de bloques de juguete más famosa del mundo se vuelve a unir con la saga de George Lucas para contar la historia de la trilogía original.
Los puzzles aunque por lo general son fáciles, pueden dar algún que otro quebradero de cabeza puntual. Estos consisten en su mayoría en construir puentes, escaleras, plataformas, y toda clase de infraestructuras que nos permitan avanzar en el camino o alcanzar algún objeto coleccionable.

Los momentos de acción sin embargo no son tan sencillos: hay ocasiones en los que los soldados imperiales se pueden contar por decenas y no paran de llegar; los cuatro corazones de vida que tenemos no parecen suficientes…pero dicha dificultad tiene sin embargo un sensible atenuante: poseemos vidas ilimitadas. Siempre que tengamos una cantidad relevante de monedas podremos continuar sin ni tan siquiera interrumpir la acción, perdiendo una pequeña cantidad de dinero que se esparce por el escenario y podemos recuperar tan pronto como nos recuperamos. Así completar cualquier nivel no es tanto cuestión de destreza como de paciencia.
A esta escasa dificultad hemos de añadirle una escasa duración. Cada nivel dura como mucho una media hora hasta llegar al final, pudiendo así acabar el juego en un par de tardes. Sin embargo alcanzar el 100% del juego es más costoso además de imposible de lograr en una primera partida, puesto que hay numerosos objetos esparcidos por los diferentes niveles que son inalcanzables para los personajes que llevamos en el primer momento. Por lo que deberemos recorrer todos los niveles con los personajes adecuados más tarde. Además el disco incluye varios incentivos como el desbloquear todos los trucos (los hay de lo más curiosos como un remolque para la Estrella de la Muerte), conseguir todas las naves de exposición, o bien formar híbridos de personajes al gusto de cada uno (es decir, ponerle al cuerpo de uno la cabeza de otro y el sombrero de otro).
Existen además unos cuantos niveles en los que en lugar de ir a pie vamos montados en una nave. Así destruiremos la Estrella de la Muerte subidos en el X-Wing de Luke o derribaremos los AT-ST de la batalla de Hoth pilotando un SnowSpeeder.
La historia consigue ser transmitida con gran fidelidad gracias a las pequeñas escenas cinemáticas que transcurren al principio, al final, y ocasionalmente en medio de cada fase. En ellas se reproducen tal cual secuencias de las películas, pero con los personajes convertidos en clicks de Lego y con ciertas licencias, como la gestualización exagerada o pequeños "gags" para otorgar un toque cómico a la escena. Durante las escenas no hay diálogos y las voces no van más allá de eventuales gruñidos, pero la mímica de los personajes los suple perfectamente, máxime si conocemos el argumento original y queremos verlo desde una nueva perspectiva.

El espíritu Star Wars consigue transmitirse de lleno gracias a la magnífica banda sonora, la misma que John Williams compusiera en su día para la trilogía cinematográfica. Las mismas piezas musicales suenan en los mismos momentos que en el film, intensificando así la experiencia de juego y engrandeciéndola para los seguidores de la saga.
En conjunto Lego Star Wars II: the Original Trilogy es un juego corto y fácil pero muy jugable, cargado de personalidad, lleno de sorpresas y que sabe transmitir el espíritu de una trilogía que cautivó a toda una generación. Es un juego que aunque está pensado para el público infantil todo el mundo sabrá apreciar.