| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 6 | |
| Diversión: | 6 |
| Total: | 6.5 |
| GameCube > Análisis > Geist | Página 1 de 3 Siguiente |
Hace ya dos años, Nintendo y el grupo de desarrollo n-Space desvelaron su colaboración durante la feria de videojuegos E3 de los Los Ángeles. El fruto de esta relación no sería sino Geist, el juego que nos ocupa, una juego de acción en primera persona con muchos elementos aventureros y, sobre todo, un planteamiento sorprendente: controlar a un fantasma.

Gracias a ese elemento, se han añadido al videojuego toda una suerte de puzles que habrá resolver gracias a las habilidades que implica el no tener entidad corpórea, como veremos. Y es que John Raimi es un científico que entra junto con una unidad de fuerzas especiales en las instalaciones subterráneas de la Volks Corporation, sita en Francia, y en las que se llevan a cabo experimentos de alto secreto que ponen nervioso a más de uno. Con la misión principal de recabar las pruebas necesarias contra la compañía, el grupo de Raimi no tarda en verse acorralado, lo que desencadenará una serie de hechos que concluyen con John Raimi siendo sometido a un experimento que le separa de su cuerpo, convirtiéndole en una suerte de forma de vida de energía pura.
Bajo esta forma, podremos poseer seres humanos, animales e incluso objetos inanimados, con lo que podremos (y deberemos) usas sus habilidades, tanto par atacar a los enemigos como para infiltrarnos en determinadas zonas y, también, resolver puzles que, entre otras cosas, nos permitan abrir puertas o llegar a puntos del mapeado que antes nos eran inaccesibles. En la práctica, la mayor parte del tiempo estaremos controlando a soldados, pues el eje principal del juego es la acción, aunque no es menos cierto que el desarrollo de la aventura está bien salpicado de momentos que aportan un cambio de ritmo interesante, marcando por lo general cuándo avanza la historia, acompañada de escenas que mantienen el mismo aspecto gráfico del juego.

Y es que Geist es un juego con un desarrollo muy marcado por el guión, algo encomiable en un mercado cada vez más saturado de juegos de este tipo sin grandes aditivos que, eso sí, falla por completo en su puesta en escena. No sólo presenta unas texturas que en muchas ocasiones son de bajísima resolución, repetitivas hasta decir basta, y que no suelen soportar bien acercarnos a ellas (algo imperdonable en un juego en primera persona), sino que los modelados de personajes y objetos son mediocres, con pocos polígonos y animaciones no muy perfeccionadas. Y, pese al totalmente desaprovechado potencial de GameCube, el juego tiene ralentizaciones con una frecuencia exagerada. De hecho, al poco de empezar a jugar, lo primero que nos vamos a encontrar en cuanto empiece la acción es una pérdida de cuadros de animación y ralentizaciones como pocas se pueden encontrar. Con esto contrastan las escenas intercaladas durante el juego, bastante bien desarrolladas y buscando siempre ofrecernos un aspecto cinemático que se agradece bastante, aunque las anodinas melodías y los repetitivos efectos sonoros acaban por aburrir. Por suerte, las voces (en inglés) son buenas.
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