| Gráficos: | 7 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 5 | |
| Diversión: | 6 |
| Total: | 5.8 |
| GameCube > Análisis > Catwoman | Página 1 de 2 Siguiente |
En esta ocasión Halle Berry se enfunda con turgentes efectos el traje de cuero de la mujer gato, y EA, como es costumbre, ha contado con los suficientes recursos para recrear a Berry y a sus movimientos en el videojuego del que estamos hablando hoy. Se trata de un juego de acción/plataformas donde manejaremos en una perspectiva en tercera persona a Catwoman, usando sus poderes felinos para avanzar por 20 niveles que tienen lugar en siete escenarios diferentes de la película.
El videojuego sigue completamente el argumento de ésta, que nos cuenta como una chica llamada Patience Phillips, tras descubrir el secreto de un imperio cosmético llamado Hedare, queda al borde de la muerte y vuelve a la vida con poderes felinos y ganas de venganza. En el juego visitaremos los escenarios donde tiene lugar la película, y nos enfrentaremos a los villanos de Hedare y a todo tipo de matones y policías que poco podrán hacer contra nuestras formidables habilidades.
Porque Catwoman no solo puede saltar y realizar todo tipo de acrobacias en el aire. También puede trepar por muros con habilidad sobrehumana, golpear a los enemigos de forma acrobática letal y, ayudándose de su inseparable látigo, dominarlos, o balancearse multiplicando sus posibilidades de movimiento. Sus poderes felinos también la dotan de un sexto sentido que le permite saber lo que van a hacer sus enemigos, y potencian su visión y olfato, pudiendo ver en la oscuridad o seguir el rastro de un villano al que le estemos siguiendo la pista. A medida que avancemos por el juego, iremos consiguiendo nuevas habilidades para nuestra mujer gato, que compraremos en la tienda haciendo uso de los “diamantes”, una puntuación que nos darán al final de cada nivel como si de puntos de experiencia se tratasen. Estas habilidades, al estilo de Spider-Man 2, van desde movimientos interesantes como poder desarmar a un enemigo con un látigo hasta otros complementarios como poder oler su miedo, pasando por trivialidades como poder burlarse de los enemigos moviendo las imponentes curvas de nuestra heroína.
Hay dos tipos de ataque, los de látigo y los de patada, que se realizan según estemos de pie o agachados (las patadas suelen ser muy acrobáticas, léase haciendo el pino y girando sobre nosotros mismos). El combate de los enemigos se beneficia también de un notable elemento de interacción con el escenario, aunque es una interacción predefinida. Para acabar con los enemigos tendremos que inmovilizarlos o encerrarlos, léase lanzarlos de una patada contra un armario y que éste se cierre automáticamente, o contra un contenedor que, con la tapa cerrada, se convertirá en la plataforma que nos permita acceder al mástil que a su vez nos propulsará hacia otro sitio, por poner un ejemplo.
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