Desde Fall of the Foot Clan (publicado bajo el sello de la compañía entonces todavía conocida como Ultra Games) en la clásica GB monocroma hasta el posterior Turtles in Time y los juegos “tipo Street Fighter” como el Tournament Fighters, las Tortugas Ninja recorrieron extensamente el mundo bidimensional de los 8 y 16bits con mayor o menor suerte, así como el mundo del PC y los arcades, incluyendo su propio pinball licenciado. Centrándonos en la historia de la GameBoy podemos recordar fácilmente hasta tres títulos: el ya citado que abrió la saga en 1989, y sus continuaciones Radical Rescue y Back to the Sewers. Y es que la portátil de Nintendo es la consola que más entregas de esta saga ha recibido, y ahora, en GBA, las tortugas mutantes regresan al mundo del videojuego (recordemos que también hay entregas para las consolas de sobremesa de esta generación) bajo el género que más han cultivado: tú contra todos, con scroll –por lo general– horizontal, y movimientos diversos para repartir leña… esto es, el beat’em up.
Esta nueva edición se basa en la serie de animación que se ha estrenado recientemente, algo que en el videojuego notaremos sobre todo en el diseño de los personajes (en algunos casos bastante alejado del que conocimos hace una veintena de años) y en que para su desarrollo se han tomado varios capítulos de esta serie recurriendo, cómo no, a enemigos clásicos que muchos de nosotros recordaremos. La estructura del juego es, en líneas generales, algo simple, pues al escoger nuestra tortuga (ya sabéis, Leonardo, Donatello, Raphael y Michelangelo) pasaremos a la intro de su nivel. Luego, este nivel, se dividirá en varias pantallas, de diseño más o menos enrevesado (aunque, por lo general, bastante simples en su concepción) en función de esa tortuga, pues cada una tendrá habilidades específicas, como poder trepar, dar saltos extralargos, etc. Las fases que componen cada nivel son bastante cortas, pero para eliminar la monotonía en la medida de lo posible se nos ofrecerá una fase “diferente” que variará en función –seguro que os lo estáis imaginando– de la tortuga seleccionada. Así, tendremos pequeñas fases con un aroma muy intenso a minijuego pero que por norma general se centrarán en el género del shooter y sus variables, desde el típico matamarcianos hasta un ejercicio de puntería que nos recuerda vagamente a Operation Wolf, pasando, eso sí, por una carrerita en la que demostrar nuestros reflejos.
Ya hemos dicho que cada tortuga tiene algunas características propias, como la posibilidad de Raphael de trepar por los muros como si de un hombre-araña cualquiera se tratase, o Donatello, que puede impulsarse con su bastón para realizar saltos que sus compañeras no podrían afrontar; Leonardo, por su parte, puede arrastrarse y desenvolverse muy bien en pasadizos estrechos como los que ocupan gran parte de su nivel y Michelangelo se puede impulsar en las paredes para ir saltando. Esto, unido a la variedad de golpes (para los cánones del género, claro) compartidos que presentan, podría dar un resultado más que interesante, pero no es así. Unos enemigos torpes, casi idióticos, hacen que lo más rentable sea machacar incesantemente el botón para quitárselos de encima sin que lleguen a tocarnos. La verdad es que es posible entretenerse leyendo un libro mientras se aprieta el botón B repetidamente para matar a esos malvados que nos acosan, pero que parece que no han acabado ni su primer curso de Educación Primaria.