| Gráficos: | 8 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 9 | |
| Diversión: | 9 |
| Total: | 9 |
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El mundo en peligro: la excusa
En su nueva misión, Fisher deberá evitar la propagación de un virus a nivel mundial que bla bla bla…. La historia en la que se basa el juego en realidad es la excusa perfecta para afrontar este título, y acabarás el juego con la sensación de que no te has enterado realmente de qué va el asunto, pero eso sí, te lo habrás pasado en grande.
El diseño del juego es simple pero bien estructurado: tendrás que superar hasta nueve fases principales para acabar la aventura, dividida cada una en diferentes objetivos que te irán pidiendo uno a uno a medida que los vayas superando. Manejas a Sam F. a lo largo de corredores ubicados en distintas estancias, ya sean edificios, puertos comerciales o incluso un submarino, y muchas veces tendrás la libertad de elegir la forma en que quieres atravesar determinada zona. También te encontrarás con puertas que darán lugar a otras estancias en las que siempre habrá algo útil para la aventura, por ejemplo un ordenador que tendrás que hackear, recoger munición, o simplemente recuperar salud. Dichas puertas proporcionan al juego cierto aire laberíntico, pues habrá algunas que para poder atravesarlas tendrás que desactivar antes algún sistema de seguridad que hay normalmente en algún punto de las cercanías del mapa. Por supuesto el punto fuerte del juego lo pone el elemento infiltración, pues cada fase estará plagada de enemigos, cámaras de vigilancia, torretas automáticas, o cualquier otro tipo de trampas que al mínimo descuido harán saltar la alarma y pondrán en peligro la misión y la salud del bueno de Sam. Pero puedes estar tranquilo, antes de meterte de lleno en tal encarnizada misión, podrás acceder a una fase de entrenamiento donde familiarizarte con los movimientos básicos del protagonista, así como descubrir las nuevas habilidades del protagonista con respecto a su anterior aventura en la GBA, como por ejemplo obligar a un guardia a que se preste para hacer un scan de su retina y así poder acceder por esa puerta que se te resistía.
Lo primero que llama la atención cuando te pones a jugar es la cuidada animación de todos los elementos móviles que hay en pantalla. Por supuesto el protagonista de la aventura se lleva la palma, y se nota que los programadores lo han tratado con mucho mimo y cuidado, de forma que se podrán realizar un montón de movimientos que dotan al juego, esta vez sí, de ese aire característico de esta saga. Lo más destacable es la posibilidad de esconderse en las sombras o detrás de algún elemento del decorado (floreros, cajas, armarios…); con simplemente pulsar “arriba” en la cruceta de mando podrás hacer que Fisher se pegue a la pared, y si se encuentra en una zona de penumbra pasará totalmente inadvertido para los vigilantes: pasarán por él sin percatarse de su presencia, con todas las ventajas que ello supone, ya sea acercarse sigilosamente por la espalda para reducirlo, atravesar una zona de forma totalmente discreta, o por ejemplo esconderte por si ha saltado la alarma, desde luego esta nueva habilidad hace de Sam un auténtico espía. Pero por si acaso tendrás un medidor en la esquina inferior derecha de la pantalla que te indica el grado de “invisibilidad” del personaje.
Otro elemento tremendamente útil y que dota al juego de un mayor dinamismo es el radar. Está presente en todo momento en la parte superior central de la pantalla de juego, el centro representa la ubicación relativa del protagonista, y los demás personajes de la fase están representados por puntos rojos. Por supuesto el alcance es limitado y no detecta objetos, pero te da una idea aproximada del grado de peligro que hay por la zona en la que te estás moviendo.
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