| Gráficos: | 7 | |
| Sonido: | 8.5 | |
| Jugabilidad: | 6 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 7 |
| Game Boy Advance > Análisis > James Bond 007: Nightfire | Página 1 de 2 Siguiente |
El mundo de los videojuegos siempre ha estado ávido de héroes que protagonicen nuevos e interesantes títulos. Personajes que transporten a los jugadores fuera de sus monótonas vidas y los sumerjan en aventuras que nunca podrían vivir en la realidad. Carisma, buen porte, saber hacer con las mujeres y una vida llena de peligros y aventuras: ¿Se puede pedir una personalidad mejor para una tarde de diversión? James Bond tiene esto y mucho más; por ello no es de extrañar que el ya mítico personaje creado en los años 50 por el escritor Ian Fleming sea el protagonista de decenas de títulos para los más diversos sistemas. Entre ellos el titulo que nos ocupa: James Bond 007: Nightfire.
De la mano de Electronic Arts, Nightfire ha pasado por todas las plataformas existentes en la actualidad (NGC, XB, PS2), consiguiendo un notable éxito de critica y publico en general. Bajo el formato de un juego de acción en primera persona (sistema de moda en la actualidad), Nightfire nos proponía vivir una aventura del más famoso agente secreto de la historia totalmente nueva, fuera de argumentos de películas o libros. No es de extrañar por ello que EA se decidiera a traernos una versión para la portátil de Nintendo. Pero para sorpresa del personal y en contra de la norma de hacer versiones reducida a un sistema clásico de acción 2D (caso reciente de Ubi Soft con Splinter Cell), EA nos ofrece un genuino FPS en 3D real siguiendo la línea de sus hermanas mayores. Una apuesta arriesgada dadas las limitaciones graficas de GBA, cuyo resultado trataremos de valorar en este análisis.
No somos un agente cualquiera, somos la elite y por ello solo entramos en acción cuando la situación realmente lo requiere. Una personalidad como la nuestra requiere de un enemigo a la altura de las circunstancias, y en esta ocasión ese honor corresponde a un individuo llamado Rafael Drake. Líder de una organización para la conservación del medio ambiente, Rafael Drake en realidad tiene planes mucho menos altruistas, ni más ni menos que la dominación del planeta (como veis el argumento no es especialmente original). En nuestra lucha con el malvado líder del grupo criminal no faltarán giros en la historia, peligrosas misiones y bellas féminas con las que poner a prueba nuestra reputada fama de conquistador.
Por desgracia aquí aparece una de las limitaciones del cartucho, y toda la trama nos será contada en un perfecto inglés y mediante imágenes estáticas en pantalla. De todos es conocido que las limitaciones de memoria de un cartucho hacen que la inclusión de escenas cinemáticas o de video sea casi imposible, pero tampoco es necesario que las imágenes ocupen menos de un 25% de la ya de por sí pequeña pantalla de GBA. Un punto negativo en este sentido.
Si de algo no se puede acusar a esta versión del juego es de recortar el arsenal del que disponemos para acabar con los numerosos enemigos que nos harán frente durante nuestra aventura. Tenemos licencia para matar, y equipamiento de sobra para llevarlo a cabo... Como no podía ser de otra manera tratándose de James Bond, desde el comienzo contaremos con la ayuda de nuestra inseparable y ya mítica pistola Wolfram P2K. Pero el mundo no se libera del mal con una simple semiautomática, y durante el transcurso del juego, ya sea quitándoselas a nuestros enemigos o bien recibiéndolas a principio de fase, podremos completar nuestro pequeño arsenal con delicadezas como una automática A3, una potentísima Deutsche M9K o el más discreto pero ultra preciso rifle de francotirador con zoom incluido. La colección se completa con armas contundentes como un lanzamisiles con el cual deberemos derribar un helicóptero en pleno vuelo. Como veis, Nightfire mantiene este apartado a un gran nivel.
Pero tratándose de Bond no podía faltar un gran conocido por cualquier seguidor de la saga: sí, amigos, nos referimos al entrañable Doctor Q, que en esta ocasión también pone a nuestra disposición sus más sofisticados sistemas tecnológicos. El llavero aturdidor mediante descargas eléctricas, un reloj con láser incluido que nos servirá para derretir cerraduras o un impresionante teléfono móvil con lanzador de enganches, gracias al cual podremos acceder a zonas de otra forma inaccesible al puro estilo Bat-Gancho, son solo algunos de ellos. Todos estos objetos nos serán de gran utilidad durante las distintas misiones y dan al juego una gran variedad de situaciones.
Nightfire se divide en nueve misiones principales, que a su vez componen un total de 25 sub-misiones. Efectivamente nueve fases no son ni mucho menos un número elevado para un cartucho cuyo precio no es precisamente bajo. A su favor se tiene que decir que frente a otros títulos de este mismo genero, como por ejemplo Doom, donde todos los escenarios son prácticamente el mismo y el fin último no es más que masacrar, Nightfire nos propone multitud de situaciones distintas que hacen del juego algo mucho más ameno.
Una vez metidos en la personalidad de Bond seremos infiltrados en un castillo situado en Austria, bajo un clima tormentoso que cubre todo de nieve. Éste será nuestro primer contacto con el juego y donde pondremos en acción nuestra licencia de agente secreto. Pero nuestro enfrentamiento contra el imperio del mal nos llevará por los más diversos parajes, desde edificios de alta tecnología, tradicionales casas de estilo asiático, o plantas de energía hasta playas donde rompen las olas o estaciones espaciales.
Sin llegar ni muchos menos a los niveles de juegos como Metal Gear, Nightfire nos propone pequeñas misiones de infiltración en las que pasar desapercibido, o diferentes objetivos a cumplir para poder pasar a la siguiente misión, del estilo de destruir cierta estructura o rescatar rehenes sin hacerles daño. No esperéis un juego táctico ya que no lo es ni se lo propone, pero sí da pequeñas pinceladas que lo hacen más atractivo y resta la monotonía achacable en general a este tipo de juegos. Especial mención merecen las misiones en el espacio. En éstas dejaremos el estable suelo y nuestra amiga gravedad para flotar cual bolsa de plástico en un día de viento. Manejando a nuestro personaje mediante una especie de jetpack y sin más arma que un láser recorreremos laberínticos pasillos. En definitiva, Nightfire dispone de un bajo número de fases, si bien la variedad de éstas es mucho más alta de lo común en este género.
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