Contra todo pronóstico, Atari nos trae uno de los mejores juegos de Goku y compañía.
Apartado visual
Supersonic Warriors es uno de los pocos juegos en incorporar arte original de Akira Toriyama, algo que en anteriores juegos de Atari no existía a favor de unas "dudosas" ilustraciones realizadas por copistas americanos. Esto le da a su apartado de producción una calidad decente y consigue borrar de nuestra cabeza el terrible arte original de Taiketsu.
Los gráficos incorporan todo el frenetismo de la serie, siendo un juego rapidísimo y constante en sus animaciones. Como hemos dicho antes el juego está realizado en un Modo 7 constante, en el cual los acercamientos progresivos a los personajes (unos competentes sprites 2d, bastante bien animados) son muy fluidos y no interrumpen para nada la jugabilidad. Las "magias" son, al estilo de los Butoden, espectaculares, y en ocasiones llenan la pantalla. No hemos encontrado ninguna ralentización en el juego, lo cual le convierte en uno de los juegos más competentes visualmente de GBA.

Que gane el mejor
Apartado sonoro
La música es bastante mejor que en los anteriores Dragon Ball, pero no deja de ser bastante genérica en relación con anteriores entregas de la saga. Todos los Butoden, y en especial el de PSX, tenían una gran banda sonora con muchas melodías reconocibles, lo que hace un poco duro este apartado. Aparte, se ha eliminado el mítico tema de la serie de animación (presente en la versión japonesa), por una canción genérica, aunque a lo largo de la banda sonora se pueden oír matices que recuerdan a éste. Los FX son ahora los presentes en la serie de animación americana, de bastante peor calidad que los japoneses, pero quizás más entendibles y menos desconcertantes. No es un mal apartado, pero palidece ante entregas anteriores.
Jugabilidad
Supersonic Warriors es un juego de acción frenético, que no da un respiro al jugador. El control responde bien, pero tiene ciertos problemas de confusión. Y es que el juego puede resultar complicado ante los numerosos encontronazos a gran velocidad que se producen, ya que el jugador no sabe qué botón pulsar. En este sentido se puede decir que al juego le falta un cierto toque de Arcade de "vieja escuela", que lo hiciera más manejable y técnico. Aún así, y viendo el increíble Taiketsu, la velocidad es bienvenida y no nos aburriremos en los diversos combates que se suceden en el juego. La inteligencia artificial está bien realizada en el modo un jugador, y en niveles superiores de dificultad se constituye como un reto. Cada vez que ganes un combate obtendrás puntos con los que se pueden desbloquear personajes o modos nuevos.

Al encuentro del rival
En la mayoría de modos puedes jugar uno contra uno, pero en otros es necesario crearse un equipo de varios personajes. El relevo funciona en un estilo similar a los juegos de Capcom, ya que ofrece la posibilidad de intercambiar los personajes con el botón L. Es una idea bastante bien adaptada, y aporta cierto toque de estrategia en combates avanzados. Al igual que en los anteriores juegos de la franquicia, a la barra de fuerza se une un indicador de energía. Con este puedes realizar los diversos ataques especiales, que van desde pequeños impulsos de energía a la conocida "Onda Vital – Kame Hame Ha". El indicador de energía se rellena obteniendo poder, de una manera clavada a los antiguos Butoden de Super Nintendo, lo cual necesita de cierta estrategia para no ser alcanzado mientras lo haces. En ciertos momentos se pueden enlazar golpes, en una cadena que recuerda bastante a la serie de televisión, algo que aporta jugabilidad a Supersonic Warriors.
Conclusión
Dragon Ball Z: Supersonic Warriors es un competente juego de lucha, en el cual se sucede el rarísimo caso de "juego que podría sobrevivir sin la licencia". Es una curiosa mezcla de los antiguos Butoden (los Dragon Ball de SNES o MegaDrive) con el olvidado Legends para consolas de 32 bits. Gráficamente es espectacular, y posiblemente sea uno de los juegos que más explota el potencial de Game Boy Advance. El apartado sonoro es netamente inferior, y la jugabilidad se queda a medio gas por un cierto toque confusión debido a la velocidad. No deja de ser una interesantísima propuesta por parte de Atari-Banpresto, pero sigue estando un poco lejos de las propuestas serias de lucha para la consola por parte de SNK o Capcom. De todos modos, y aunque sea fácil, es el mejor juego de Dragon Ball en Game Boy Advance.