| Gráficos: | 7.6 | |
| Sonido: | 8 | |
| Jugabilidad: | 8 | |
| Diversión: | 7.5 |
| Total: | 7.7 |
| Game Boy Advance > Análisis > Donkey Kong Country 3 | Página 1 de 2 Siguiente |
Éste fue el último plataformas bidimensional de Rare, saliendo en la recta final de la vida de Super Nintendo. Después de esto, con la llegada de Nintendo 64, Rare dio el salto a las tres dimensiones, y si bien éste título no presentaba tantas novedades como su segunda parte, sí refinaba conceptos y daba la puntilla final a una fórmula que creó escuela.

Por supuesto, dadas las importantes novedades que supuso la anterior entrega, éste tercer juego fue algo más soso, y así sigue siendo. Esto no impide, eso sí, que los niveles tengan un diseño general superior, con planteamientos más hábiles y mejor estructurados, siendo fases llenas de secretos y pequeñas sorpresas que mantienen una tónica de calidad constante durante todo el desarrollo aunque respetando la curva de dificultad lógica, aunque no demasiado perceptible en realidad. Lo cierto es que no hay mucha diferencia entre el nivel de exigencia al jugador entre los primeros niveles y los últimos, si bien estos últimos incluyen varios elementos de riesgo más pronunciados y evidentes.
En pantalla tendremos a nuestros monos protagonistas; en esta ocasión a Dixie Kong, que regresa desde la segunda entrega, y la presentación en sociedad de Kyddy Kong, un pequeño bebé gorila que, en consecuencia, es bastante más grande que la pobre Dixie. La jugabilidad del título responde a lo que se debe esperar de un plataformas de vieja escuela: avanzar por los niveles mientras saltamos de plataforma en plataforma, incluyendo múltiples enemigos y la presencia continuada de los barriles tan característicos de la saga. Al tener a ambos personajes en pantalla, podremos alternar entre ellas de manera directa, para saltar sobre los enemigos y aprovechar sus características. Eso sí, habrá que tener cuidado porque si un enemigo nos toca, el personaje que estemos usando huirá, pasando a controlar al otro automáticamente hasta que demos con un barril que tenga escritas las letras “DK”.
Dixie sigue usando su coleta para planear durante unos instantes y llegar a lugares imposibles de otro modo; Kiddie, por contra, cuenta con una fuerza que la chimpancé no tiene y que no duda en usar contra los enemigos del juego. Juntas, Kiddie puede lanzar a Dixie para llegar a zonas más elevadas, y Dixie, por su parte, puede lanzar a Kiddie por los aires para que rompa zonas del suelo al caer, descubriendo con ambos movimientos no pocas áreas secretas.
A los protagonistas se deben sumar unos importantes secundarios: el elefante Ellie, con el que podemos transportar barriles y aplastar kremlings, los maléficos cocodrilos del juego; Enguarde, el pez espada, ideal para movernos bajo el agua; Squitter, la araña, con la que lanzar telarañas; y la sección ornitológica, con Parry, el pájaro cantor, y Squawks, el loro.

Y es que como es de esperar, Donkey Kong Country 3 cuenta con una enorme cantidad de pequeñas fases de bonus y minijuegos. En este sentido, encontrar esas zonas es mucho más interesante, pues el diseño de los niveles nos da muchas más posibilidades para tener que inspeccionar y rejugar las diferentes fases, sobre todo porque habrá una buena cantidad de niveles en los que haya palancas que activar, paredes que derribar y, en definitiva, alterar de ese modo algunos puntos del diseño de la fase, haciendo que sea preciso echar un vistazo en las zonas ya visitadas para ver si hemos hecho algo que nos permita acceder a algún lugar nuevo del escenario.
| Y tú, ¿qué opinas sobre Donkey Kong Country 3? | Página Siguiente |

