Vandal
Dreamcast
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Amuze
Producción: Sega Europa
Distribución: Sega
Precio: 6990
Jugadores: 1
Formato: 2 GD
COMUNIDAD

PUNTÚA
HeadHunter para Dreamcast

#27 en el ranking de Dreamcast.
#1461 en el ranking global.
ANÁLISIS

Análisis de HeadHunter para Dreamcast

Pablo Grandío ·
GRÁFICOS
9
SONIDO
9.8
NOTA
9.5
DIVERSIÓN
9.5
JUGABILIDAD
9.5
Versión Dreamcast. También disponible en PlayStation 2.

Un auténtico juegazo

Ha pasado más de un año desde que se conocían los primeros detalles de Headhunter para Dreamcast, y después de algunos momentos de incertidumbre que llegaron a poner en entredicho su lanzamiento en Europa (finalmente llegará a nuestro continente, pero no a América) ya lo tenemos aquí. Headhunter fue presentado poco después que Metal Gear 2, y por aquellas fechas el juego de Kojima había levantado mucha, tal vez demasiada expectación tras su gran papel en el E3 2000. Por ello, Headhunter fue rápidamente llamado “el Metal Gear de DC”, tanto por la prensa como por los aficionados de la consola de Sega, que deseaban algo comparable a la obra maestra de Kojima, que ya en PSX había triunfado, y que parecía tenerlo todo para hacer lo propio en PS2. Una vez me equivoque, pensando que MSR (la respuesta a GT en DC) sería mediocre, y afortunadamente no pensé lo mismo de Headhunter. Pero vamos por partes: Headhunter no es un clon de Metal Gear, ni falta que le hace. Los escépticos que creen que esto es un MGS a 20 fps deberían pensar las cosas dos veces antes de decirlas, ir a la tienda más cercana y gastarse 6990 pesetas en este juego. Porque Headhunter es un auténtico juegazo.

Una genial historia

Desarrollado por la compañía sueca Amuze, algo que a priori no ofrecía demasiadas garantías considerando la poca experiencia de esta compañía, la historia de HeadHunter nos emplaza en un futuro no demasiado lejano en el que la sociedad es, como mínimo hilarante. Un organismo gubernamental llamado ACN que lo controla todo de una manera políticamente retrógrada, un código penal que se rige por la donación de órganos y una corporación biomédica llamada Biotech son los ejes sobre los que gira la historia, que tiene como protagonista a Jack Wade, un cazarrecompensas con un pasado muy oscuro que ha sido tendrá que investigar el asesinato de Christopher Stern, fundador de la ACN y uno de los artífices de esa sociedad completamente anormal. Angela Stern, la hija del susodicho, contrata a Jack para que investigue el asesinato de su padre, lleno de incógnitas y de conexiones con la mafia de turno, llamada el Sindicato. ¿A qué se dedica esa mafia? Al tráfico ilegal de órganos naturalmente.

Jack Wade es un tipo excepcional. Bajo esa ropa oscura y ceñida, esas gafas de sol y esa barba de varios días se esconde uno de los personajes más carismáticos del videojuego reciente. Cómo decirlo, es absolutamente cazarrecompensas. Tanto en su apariencia, como en su forma de hablar, en la que no faltan los insultos, los desprecios hacia el enemigo y ese fondo noble, sensible y pater familias que todo héroe que se precie debe poseer.

Es difícil resumir la historia del juego sin fastidiárosla. Está principalmente contada a base de secuencias FMV, que combinan secuencias CG con un buen toque cinematográfico con informativos de imagen real en el que dos geniales locutores cuentan las noticias del día, que te dan una idea de cómo es la sociedad que controla la ACN. Cosas como “la primera dama ha visitado la nueva Corea unificada, pero se ha visto decepcionada cuando la generosa donación de órganos de primera calidad que ha regalado al país ha sido servida como cena. Dijo que era vegetariana para no quedar mal”, y todo esto con la hipócrita sonrisa de un presentador (encarnado con un actor) que comenta la noticia con la otra locutora. Estas cosas son impagables.

Para ofreceros una visión general, la historia esta llena de conversaciones héroe-villano de época, chistes de humor más que negro, conspiraciones que no vamos a revelar y una tensión sexual creciente y no resuelta entre Jack y Ángela, que incluso tiene uno de esos momentos clásicos de las películas de acción, en los que la mirada de la chica dice “vas a ir a una misión muy peligrosa en la que vas a arriesgar tu vida, sólo para cumplir lo que te he pedido (y en parte para satisfacer tu abominable ego). Cuando vuelvas, nos sentaremos en el sofá y habrá más que tocamientos”. No sólo controlaremos a Jack en la historia; en algunos momentos tomaremos el control de la exuberante Angela, que como es una graduada del politécnico de Harvard sabe hacer algo más que gritar y ser salvada.

Reuniendo varios géneros

Algo que personalmente me ha encantado de HeadHunter es que no se limita sólo a una forma de jugar. El hecho de tener que ir en moto a las misiones y partes de la ciudad donde actuemos le da mucha frescura al título. Con la llegada de las tres dimensiones, los juegos han perdido ese encanto que suponía jugar de varias formas diferentes. HeadHunter lo tiene, e incluso podríamos decir que le sobra. Lo de ir con la moto por la ciudad no sólo se limitará a desplazarnos de un lado a otro, sino que será un elemento esencial para conseguir las licencias de cazarrecompensas, y participará activamente en una de las misiones (no dire cual, ni como, ni por qué). También tendremos puzzles bastante interesantes que resolver, e incluso un Quick Time Event en una de las partes del juego. Pero el estilo de juego principal tampoco se puede resumir en una palabra. Reune acción sigilosa al estilo de Metal Gear con exploración y resolución de puzzles al estilo Resident Evil. Los que esperen encontrar un shooter, que busquen por otro lado.

Importante toque de exploración

En Head Hunter tendremos que buscar items y utilizarlos, pero no de una manera tan intuitiva como en otros juegos, sino que muchas veces tendremos que observar el escenario y, simplemente, probar. Bastantes veces me he quedado atrancado –y frustrado- por uno de estos puzzles/interacción con items, y ha sido simplemente por no ser lo suficientemente imaginativo. Hay que intentar mover los objetos, fijarse en el decorado y, sobre todo, leer bien los documentos que recojamos –no es como otros juegos, en los que simplemente sirven para ambientar un poco la historia- para seguir adelante.

Sigilosamente, o a lo Rambo

El juego se muestra desde una perspectiva en tercera persona desde detrás de la espalda, en la que tendremos cierto control de la cámara con el botón X. La cámara estará en ocasiones fija para mostrarnos las habitaciones desde una perspectiva óptima, pero siempre la podremos poner justo detrás de nosotros pulsando el gatillo derecho, que activa el modo de combate. En cuanto al combate, en HeadHunter hay varias formas de hacer las cosas. Podremos evitar sigilosamente a nuestros enemigos y pasar a la siguiente habitación sin matar a una mosca, cosa que no recomiendo porque luego posiblemente haya que volver; podremos matarlos sigilosamente rompiéndoles el cuello, o con armas que hagan poco ruido y, por último, podremos armarnos de valor y disparar a diestro y siniestro. Como en todo juego con elemento de sigilo que se precie, existe la posibilidad de pegarse a las paredes para no ser visto, y girar la esquina para disparar unas cuantas balas y volver a esconderse. También es importante utilizar los elementos del escenario como escudo o como arma. Los barriles inflamables, que como en toda buena película de acción abundan por el decorado, estallarán de una manera repentina tras recibir un par de balas, matando a los enemigos que estén cerca.

Las armas de un mundo “mejor”

El armamento que Jack tendrá se rige por su nivel de acceso. El nivel de acceso se consigue, primero consiguiendo puntos de técnica en la moto (pilotando a gran velocidad sin chocar) y luego superando unas pruebas en el aparato de realidad virtual de L.E.I.L.A. Hay cuatro pruebas por cada licencia: una con la moto, otra de sigilo, otra de tiroteo y la última combinando el sigilo y la acción.

Las armas son de fuego, pero no como las conocemos. Como bien dice uno de los documentos de nuestro “Casio VM”, “el uso de armas de fuego está penalizado con la donación obligatoria de órganos”. Las armas de HeadHunter utilizan una tecnología llamada ENP, que causa daños en el aparato nervioso, matando sin dañar los órganos internos (todo se rige por los órganos, como veis). La pistola, la escopeta, la ametralladora e incluso las granadas, matán específicamente a seres humanos. Lo único que es verdaderamente explosivo son las minas de proximidad. Un item importante es la adrenalina, que durante unos momentos aumentará nuestra vida, y nos dará más puntería con el uso del arma. Utilizala con cuidado, pero tampoco la guardes para una ocasión especial.

Detalles que hay que mencionar

Como ya he dicho antes, HeadHunter es un juego muy detallista y muy bien ambientado, y hay detalles de Amuze que son simplemente geniales. Las pantallas de carga simularán panfletos promocionales de esa retrógrada sociedad. Los diálogos en las escenas cinemáticas son simplemente geniales; Hay un enemigo, Ramírez, que llama constantemente a Jack “Asshunter” (cazaculos). Y se me olvidan muchas más cosas que le dan a HeadHunter ese encanto que muy pocos juegos, cada vez menos, tienen.

Gráficamente muy bueno

A nivel gráfico, HeadHunter parece rozar el techo de Dreamcast. Unos escenarios completamente en 3D, llenos de detalles y con unas texturas variadas y detalladas; sólo algunos de ellos pecan de ser algo sosos. Llaman la atención algunos efectos de luz y sombras, y reflexión del escenario en el suelo. Los personajes poseen un modelado más que decente, y una buena animación.

En cuanto a la conducción de la moto, el escenario se muestra sin demasiado popping, y la sensación de velocidad es bastante buena. Sin embargo, hay en contadas ocasiones un bajón de framerate que hace a este apartado no ser perfecto. Concluyendo, un apartado gráfico sobresaliente, con un ambientación magnífica, unas secuencias cinemáticas muy buenas y con un nivel de detalle pocas veces alcanzando en Dreamcast.

Música de Richard Jacques

El genial compositor que ya puso el toque musical en Metrópolis Street Racer vuelve a colaborar con Sega en HeadHunter. Alrededor de una veintena de melodías, con influencias de películas de acción y otras de la música clásica, ambientan de una manera excepcional el juego. ¿Volverá Richard Jacques a componer para otros juegos? Ojalá. En cuanto al sonido FX es ciertamente bueno, y no sólo en los disparos, sino en el resto de elementos del escenario, aunque la genial música llegue a eclipsarlo casi siempre. Las voces están en inglés, con unos actores geniales, y con subtítulos en español.

Un juegazo

HeadHunter es uno de esos juegos sobre los que se ponen muchas esperanzas, y que al final resultan ser incluso mejores de lo esperado. Su apartado técnico es excelente y su jugabilidad muy buena, pero lo que realmente le hace ser uno de los grandes títulos de Dreamcast es ese tremendo encanto que tiene, la originalidad de la historia, la relación entre los personajes, la ambientación de esa sociedad hilarante que recuerda a la de Demolition Man, pero con muchas peores intenciones. Una compra obligada para los usuarios de Dreamcast.

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