| Gráficos: | 4 | |
| Sonido: | 4 | |
| Jugabilidad: | 5 | |
| Diversión: | 4 |
| Total: | 4 |
| Nintendo DS > Análisis > Pokémon Dash | Página 1 de 2 Siguiente |
Es la primera vez que un juego de Pokémon sale junto con una consola aunque, claro, no estamos ante un título propio de la saga (que son juegos de rol), sino ante una aventura paralela centrada en otro género y protagonizada por estos famosísimos bichos... lo que se conoce en el mundillo como un spin-off. Y es que Pokémon Dash es un juego de carreras bastante peculiar, no sólo por sus simpáticos protagonistas, sino por el sistema de control que incorpora. Para correr habrá que usar la pantalla táctil de manera intensiva, deslizando el stylus sobre ésta en la dirección en la que queremos que vaya nuestro corredor... y casi que nada más.

Su jugabilidad básica se sustenta en controlar a Pikachu en una competición contra otros cinco Pokémon mientras buscamos los puntos de control en un campo bastante abierto, por lo que buscar atajos y senderos transitables le aporta un ligero factor de estrategia. Cuanto más rápido deslicemos el stylus una y otra vez sobre la pantalla en el sentido que deseemos, más correrá Pikachu. Tan sencillo e intuitivo como suena, pero, también, es igualmente limitado y repetitivo. La verdad es que la dificultad del juego es casi ridícula, incluso para los más pequeńos, y el esquema de control es agotador, no tanto por el esfuerzo que representa, sino por lo tedioso de hacer lo mismo mecánicamente hasta el infinito. Además, cabe seńalar que si un joven poco cuidadoso se quiere echar una partida a este nuevo Pokémon, lo más posible es que la pantalla acabe en un estado deplorable.
El punto de variedad (si se le puede llamar así) viene de mano de unos globos que nos elevarán del suelo, y nos ayudarán a evitar muchos de los elementos que suelen causarnos problemas: zonas de hielo, lava, desniveles... Aunque la verdad es que la mayoría no son obstáculos reales, tan sólo nos ralentizarán un poco. Los más interesantes son los que nos exigen conseguir objetos especiales antes para contrarrestar sus efectos. Sin embargo, son los menos. Y finalmente están los que son salvables sólo con globos, así que en ese momento nos tocará buscar por la zona una seńal con globos que elevará a Pikachu hasta una altura considerable. Podremos movernos en cualquier dirección, y cuando queramos acelerar nuestro aterrizaje, bastará con pinchar sobre los globitos. Esto no representará ningún problema grave, ya que aunque Pikachu se quede tonto unos segundos, la pérdida de tiempo es tan ínfima que carece de relevancia en la práctica.

El juego, dado que se sustenta en escenarios abiertos en los que hay que pasar por los puntos de control, incluye un radar que en realidad nos ayuda bastante poco, de manera que a la hora de la verdad habrá que confiarnos a nuestra suerte o bien a lo que recordemos de haber participado anteriormente en el mismo circuito. De este modo, aunque consigamos superar todos los obstáculos con gran soltura, podemos perder la carrera porque estamos dando vueltas en círculos buscando un punto de control o tener incluso que desandar lo andado perdiendo un tiempo valioso.
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